jueves, 8 de septiembre de 2011

Vuelta a la isla (III y último)

Los últimos días de la visita de mis padres acabaron en Reykjavík, donde visitamos el Museo Nacional, dos de los complejos de piscinas de la ciudad, varios de los cafés y restaurantes, el mercado de artículos de segunda mano, el Museo de las Sagas, la mayoría de calles y edificios de la zona centro, el río caliente que está en un pueblo a unos 40 km y por supuesto hicieron muchas compritas (seguro que algunos de los que leéis esto recibiréis algún presente).
Os dejo algunas fotitos para que veáis como fueron nuestros últimos días juntos.



Tan solo unas horas después de que se fueran me tocó, junto con otros compañeros de SEEDS, dar la vuelta exprés a la isla. Con exprés me refiero a que estuvimos conduciendo desde las  4 de la mañana del miércoles 7 hasta las 3 de la madrugada del día siguiente, en total 22 horas y media de coche. Tuvimos que hacer tal heroica proeza para ir a buscar a uno de los grupos que volvía desde el este, a unas 12 horas en coche. El problema estaba en que teníamos que ir con 4 coches, uno para cambiar en Höfn por otro más grande y dos para dejar en la sucursal de Herz de Egistadir, para que a cambio el que nos dejaban nos saliera gratis. Esto no nos dio mayor problema, como mucho el perder un poco más de tiempo con tanto cambio, y nos permitió visitar una ristra de cascadas, volcanes con sus respectivos campos de lava, lagos glaciares y acantilados. El mayor problema fue la tormenta de nieve que nos cayó a la vuelta, cuando ya estábamos todos agotados. Lo más curioso para mi es que fue exactamente en el mismo tramo de carretera en el que casi nos quedamos atrapados en mayo, cuando fui al mismo campo de trabajo y el mismo que había utilizado con mis padres justo uno semana antes en, yo creo, uno de los días más calurosos del verano, cuando alcanzamos los 21ºC.

Fue agotador, pero también tuvo sus buenos momentos y si quisiera sacar algún aspecto positivo totalmente práctico sería que a partir de ahora ya puedo escribir en mi currículum: “capaz de conducir grandes distancias en circunstancias de riesgo”. Quien sabe, a lo mejor si me hago camionera me sirve de algo, jeje.

Otra de las cosas buenas es que ya me he hecho a la idea, sin preparativos ni remilgos, de que…¡el invierno ha vuelto!



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