Érase una vez un grupo de voluntarios que vivía alegremente
en Alviđra,
un centro de Educación Ambiental cercano a Selfoss, la ciudad más importante
del sur. Y os preguntaréis, ¿cuál puede ser la razón para que viviesen tan alegres?,
pues bien, os lo contaré amiguitos. Resulta que su “host” les había dejado
abandonados ya que el centro había cerrado y muy lejos de entristecerse, como
no tenían muchas tareas que hacer alrededor de su casita se dedicaban a lo que
más les satisfacía.
El tiempo pasaba y las cosas no cambiaban hasta que un buen
día, al jefazo de este grupito de voluntarios se le ocurrió que ya que estos
chiquillos estaban sin hacer nada, les mandaría un medio de automoción, les
haría conducir hasta un bosque muy lejano cada día (casi dos horas de camino de
ida y otras tantas de vuelta) y les pondría a servir a otro señor para que le
fueran más productivos. Y así fue como el alegre grupo de voluntarios se
convirtió en soñolientos pasajeros de día y sudorosos leñadores y carpinteros
de tarde. Lo bueno fue que este grupo trabajó tan afanosamente que el tercer
día de expatriación ya habían terminado con todas las tareas encomendadas y
viendo que el nuevo “host” también había desaparecido decidieron tomarse el
cuarto día de….. digamos…”asuntos propios”.
La única componente del grupo con derecho a tomar los mandos
del vehículo (ósea sé, la menda, que llevaba conduciendo unas 4 horas diarias
además de trabajar tan afanosamente como los demás) decidió el destino del
viajecito que iban a realizar a las espaldas de todos sus jefes desaparecidos.
Y así fue como recorrieron, mayormente bajo la lluvia y la niebla, la península
de Reykjanes vislumbrando criaturas tales como focas, delfines y ballenas (esto
último no ha podido confirmarse que no fuera una roca).
Y colorín colorado, este bonito cuento se ha acabado.
Después de este viaje todos fueron felices y comieron perdices porque a la
lenda lerenda la destinaron a su nuevo campo de trabajo y el grupo de
voluntarios pudo seguir viviendo tranquilamente sin una chófer que les
desplazase a lejanos bosques.
¡Qué poético! :)
ResponderEliminar