lunes, 25 de julio de 2011

Cuando el teatro pasa de ser un arte y se convierte en una necesidad


Llevo dos semanas para escribiros algo del campo de trabajo que he estado haciendo durante las últimas dos semanas pero los voluntarios absorbían tanto mi tiempo que he tenido que esperar hasta hoy, día en el que ha acabado, para tener un rato para escribir.
Lo hemos hecho en un centro llamado Bjarkarás, a las afueras de Reykjavík. Durante este mes está cerrado por vacaciones pero el resto del año es un centro de día para personas de mediana edad con alguna discapacidad psíquica. Aquí hacen multitud de talleres y sobre todo mantienen un huerto y un invernadero ecológico. Nosotros hemos estado ayudando en esta parte, para que no se estropeasen las verduras y hortalizas durante su ausencia y sobre todo arrancando las malas hierbas porque al no echar pesticidas crecen una barbaridad. Ha sido mejor de lo que esperaba porque la verdad es que no empecé muy motivada.
En cuando al grupo, un poco durillo. Era la primera vez que iba sola como líder y no ha sido sencillo que digamos. De un grupo de siete voluntarios dos no hablaban inglés en absoluto y otros dos muy malamente (entre ellos el que me hacía de traductor con los que no hablaban ni papa). Aun así, con el paso de los días hemos ido creando nuestro propio diccionario que nos ayudaba a entendernos y he llegado a la conclusión de que con paciencia, ganas y unas 5-6 palabras es posible llegar a un nivel de comprensión suficiente como para convivir en una misma casa. Os dejo una lista de las palabras que más hemos utilizado:
-          “Caput”: dícese de algo que está acabado, alguien que está muy cansado o tiene algún dolor o simplemente está muerto.
-          “Next”: vocablo utilizado cuando no se sabe qué decir, se ha terminado de hablar o se ha finalizado alguna tarea.
-          “Cas-cas”: denominación de un juego parecido al escondite que también se puede utilizar ante cualquier objeto, persona o cosa maloliente o desagradable.
-          “BeutiFOLLLL”: adjetivo utilizado ante cualquier cosa bonita, agradable, divertida, bien hecha,…Es decir, para todo lo bueno.
-          “Puto viento”: expresión utilizada ante cualquier situación o cosa molesta (qué conste que yo no incluí esta expresión en el diccionario, que no soy tan mal hablada).
Por supuesto, el gesto que se utilice con cada una de estas palabras es lo que determinará a cuál de las acepciones no estamos refiriendo. Respecto a los gestos, eran el pan de cada día, nos pasábamos el día entero como si estuviésemos jugando a adivinar el título de la película.
Durante estos días hemos aprovechado también a hacer alguna excursioncilla al río caliente y Golden Circle (ambas por tercera vez para mí), a un volcán muy cercano a Reykjavík y a Blue Lagoon, el sitio que más turistas recibe de toda Islandia.
Lo más gracioso es que el agua de Blue Lagoon proviene de la planta de energía geotérmica que hay a unos 50 metros. Utilizan el vapor para producir electricidad y después transvasan el agua condensada a esta gran laguna azul, que es donde se bañan todos los turistas pagando precios irrisorios, así que matan dos pájaros de un tiro.
Os dejo alguna fotito y así veis las cosas que he ido visitando (y lo muchísimo que me está creciendo el pelo…).

lunes, 18 de julio de 2011

Parque Nacional de Vatnajökull (II)

Como os conté en mi último post, me encontraba trabajando en el Parque Nacional de Vatnajökull, pues bien, salir de allí fue toda una odisea.
Según los planes que teníamos, un nuevo grupo de SEEDS llegaría el sábado a mediodía a nuestro campamento y nosotros volveríamos con la misma furgoneta. Como buenos planificadores que somos, nada de esto ocurrió porque el viernes por la noche empezaron los temblores en el glaciar Mýrdalsjökull y los científicos, que tienen todos los glaciares más que vigilados, empezaron a notar que el agua a su alrededor se estaba fundiendo  y acumulando en los alrededores por lo que cerraron la carretera número uno como medida de precaución. Por supuesto, como aquí lo de cerrar la carretera principal no es que sea una noticia insólita no apareció en las noticias por ninguna parte y nosotros no nos enteramos hasta la mañana siguiente, cuando el grupo que venía a buscarnos se tuvo que dar la vuelta y volver a casa.
La única opción que nos quedaba para volver era coger un autobús 4x4 que nos llevaría durante 5 horas por un camino de grava cruzando ríos, “escalando” montañas y bajando por terraplenes, pero por supuesto las cosas no podían ser tan fáciles, el único autobús ya había salido y no nos quedaba más remedio que quedarnos un día más contemplando esos bonitos paisajes.
Gracias a eso hicimos otra de las rutas que proponen en el Parque, esta vez una de 7 horas (que nosotros con el entrenamiento que ya llevábamos lo hicimos en 5) para ver de cerca la lengua del glaciar y por si fuera poco bañarnos en el laguito de icebergs, con el agua a unos 0 ºC.


He hicimos alguna que otra fiestecita…

Al día siguiente cogimos el autobús más enorme que he visto en mi vida, con el que cruzamos unos 12 ríos e hicimos toda clase de peripecias increíbles. El paisaje, simplemente ESPECTACULAR. No hice fotos porque me parecía imposible poder captar tanta belleza y preferí concentrar toda mi atención en quedarme con la imagen grabada en las retinas. Aun así he encontrado muchas fotos por internet, y no os creaís que ésta está muy retocada, este paisaje existe:

En Landmannalaugar (última parada del autobús gigante) nos esperaba nuestra furgoneta y desde allí, después de 5 horas más de viaje, llegamos a Reykjavík, pero esta vez de nuevo por unas horas porque al lunes siguiente empezaba mi nuevo campo de trabajo.

jueves, 7 de julio de 2011

Mi vida en el mayor Parque Natural de Europa

El domingo pasado vine con otros compañeros de SEEDS, todos líderes, al Parque Nacional de Vatnajökull. Tiene una extensión de unos 12.000 km2 (aproximadamente el 12% de la superficie de este país) y la mayor parte de ellos están ocupados por un gigantesco glaciar.
Según nos han contado (y los restos de carretera que hemos podido ver), el último gran desastre ocurrió en 1996 cuando un terremoto de fuerza 5.5 en la escala de Richter abrió una de las fallas que hay debajo del glaciar facilitando que la lava empezara a salir y derritiera las toneladas de hielo que lo cubrían. Esto produjo inundaciones descomunales, en concreto se desplazaron unos 45.000 m3 de agua por segundo arrastrando rocas y sobre todo icebergs de unos 10 m de altura que arrasaron carreteras, puentes y cualquier rastro de vida.
(No se ve muy claramente pero en el límite con el horizonte está el glaciar y el color grisáceo se debe a la ceniza de la erupción de mayo)

Ahora nosotros estamos viviendo a los pies de este gran iceberg, durmiendo en tiendas de campaña y desplazándonos todos los días unos 5 km en el interior del Parque para aniquilar una de las plantas que trajeron en los años 30 desde Alaska. La importaron con la idea de que hiciera los campos de cultivo más fértiles ya que es una gran fijadora de nitrógeno pero debido a aquí los inviernos son más cálidos que en Alaska y que no tiene depredadores naturales ha empezado a crecer por todas partes y es considerada una plaga. Por supuesto, no es bueno tener una especie invasora como ésta dentro del Parque así que nuestro trabajo consiste en ir arrancando de raíz de una en una todas estas plantas y arrancarles las flores, porque esta planta es capaz de producir semillas incluso estando muerta.

(Campo cubierto de lupinas antes de empezar a trabajar)
Menos mal que sólo estaré aquí una semana porque llevamos cuatro días trabajando con esto y ya tengo la espalda machacada, aunque me temo que en mi próximo campo de trabajo mi espalda también va a sufrir porque me toca hacer trabajos de jardinería, esta vez muy cerquita de Reykjavik.

sábado, 2 de julio de 2011

Mi castigo "divino"

Hace algo más de un año me pasé horas y horas recorriendo todas las tiendas de cocina que encontré en toda la periferia de Madrid seleccionando estilos, colores y materiales para los muebles y la encimera de la cocina de la que iba a ser mi casita, y ahora, un año después, ha llegado mi castigo por haber hecho perder el tiempo a tantísimos dependientes. Lo he querido llamar divino no porque crea que se deba a una sanción relacionada con los poderes celestiales sino porque en el fondo me gusta.
Durante las dos semanas que ha durado el campo de trabajo que estoy haciendo he hecho bastantes cosas pero entre todas, la que considero mi “castigo divino” es la de seleccionar retales de encimeras para enlosar el suelo del futuro museo, un edificio ecológico al 100%. No se porqué pero le comenté a nuestro “host” (ya no se ni escribir en español) mi odisea con los muebles de cocina y rápidamente me puso a seleccionar los trozos que teníamos para identificar cuáles eran naturales y cuales sintéticos, los cuales había que rechazar. Gracias a eso he podido apreciar minerales europeos, indios y chinos, y como la geología ha sido siempre una de mis asignaturas favoritas no me ha resultado tan tortuoso como para los demás. Lo que ya no se es que tal habrá quedado la selección, espero que no pasen muchos geólogos por el museo porque la mitad de las veces no tenía ni idea y mi único criterio era ver si los cristalitos estaban también en la base para comprobar que no los hubieran puesto solo de adorno en la superficie.

Otra de las cosas que hemos estado haciendo ha sido mover bloques de lava de unos 450 kg, enlosar con pizarra la entrada y la salida del museo (desde ese día venero a los obreros que construyeron La Vaguada, no os podéis imaginar lo complicadísimos que es casar todas esas piedras tan irregulares y nivelarlas al mismo tiempo) y empezar un muro de “turf”, una mezcla de lo que nosotros llamamos adobe con césped en la superficie.
Bueno, os dejo otro video recordatorio muy cortito con imágenes de lo que hemos estado haciendo estos días.