Como os conté en mi último post, me encontraba trabajando en el Parque Nacional de Vatnajökull, pues bien, salir de allí fue toda una odisea.
Según los planes que teníamos, un nuevo grupo de SEEDS llegaría el sábado a mediodía a nuestro campamento y nosotros volveríamos con la misma furgoneta. Como buenos planificadores que somos, nada de esto ocurrió porque el viernes por la noche empezaron los temblores en el glaciar Mýrdalsjökull y los científicos, que tienen todos los glaciares más que vigilados, empezaron a notar que el agua a su alrededor se estaba fundiendo y acumulando en los alrededores por lo que cerraron la carretera número uno como medida de precaución. Por supuesto, como aquí lo de cerrar la carretera principal no es que sea una noticia insólita no apareció en las noticias por ninguna parte y nosotros no nos enteramos hasta la mañana siguiente, cuando el grupo que venía a buscarnos se tuvo que dar la vuelta y volver a casa.
La única opción que nos quedaba para volver era coger un autobús 4x4 que nos llevaría durante 5 horas por un camino de grava cruzando ríos, “escalando” montañas y bajando por terraplenes, pero por supuesto las cosas no podían ser tan fáciles, el único autobús ya había salido y no nos quedaba más remedio que quedarnos un día más contemplando esos bonitos paisajes.
Gracias a eso hicimos otra de las rutas que proponen en el Parque, esta vez una de 7 horas (que nosotros con el entrenamiento que ya llevábamos lo hicimos en 5) para ver de cerca la lengua del glaciar y por si fuera poco bañarnos en el laguito de icebergs, con el agua a unos 0 ºC.
He hicimos alguna que otra fiestecita…
Al día siguiente cogimos el autobús más enorme que he visto en mi vida, con el que cruzamos unos 12 ríos e hicimos toda clase de peripecias increíbles. El paisaje, simplemente ESPECTACULAR. No hice fotos porque me parecía imposible poder captar tanta belleza y preferí concentrar toda mi atención en quedarme con la imagen grabada en las retinas. Aun así he encontrado muchas fotos por internet, y no os creaís que ésta está muy retocada, este paisaje existe:
En Landmannalaugar (última parada del autobús gigante) nos esperaba nuestra furgoneta y desde allí, después de 5 horas más de viaje, llegamos a Reykjavík, pero esta vez de nuevo por unas horas porque al lunes siguiente empezaba mi nuevo campo de trabajo.
Querida Alba. Sois unos verdaderos Quijotes.
ResponderEliminarFelicidades por vuestro valor y empeño por cuidar y amar la natiraleza. ¡Cuidaos!
Abrazo grande para todos Mª Ter
Muchas gracias por los ánimos Marí Tere.
ResponderEliminarLa verdad es que aunque acabamos muy cansados nos lo pasamos muy bien haciéndolo.
¡Muchos besos!