Cada vez que viajo a otro país intento fijarme en las pequeñas diferencias que tiene con España y de momento he encontrado varios detalles curiosos que me han llamado la atención. Paso a contaros algunos de ellos:
Aquí los supermercados tienen una organización completamente diferente a los españoles pero lo más interesante es que tienen dos estancias completas para los productos refrigerados. No se conforman con tener neveritas o estanterías refrigeradas, aquí tienes que meterte en la habitación (una para frutas y verduras y otra para carnes, quesos y todo lo que os podáis imaginar) y buscar un buen rato para conseguir lo que quieres. La gente que ha venido conmigo a la compra sabrá lo mucho que temo pasar por los pasillos de los refrigerados y congelados porque acabo congelándome, incluso en verano, así que lo de meterme en estancias refrigeradas se me hace bastante insoportable.
Otra de las cosas que me ha sorprendido ha sido la cantidad de frutas y verduras que tienen. Debido a la latitud pensaba que iba a haber muy poca variedad y que los precios serían altísimos como ocurre en Inglaterra pero me he encontrado con un país que cultiva en invernaderos todo lo que puede y lo que no lo importa de Sudamérica. He comido mangos, plátanos, uvas, naranjas, melones y sandias durante estos días así que da la sensación de que nos encostramos en un país mediterráneo o incluso tropical. Gracias a esta variedad de frutas he podido encontrar otro de los detalles diferentes que tanto me gustan y es referente a las diferencias en las modificaciones genéticas que a cada país les gusta hacer a sus vegetales. No son tan dramáticas como las de intentar hacer sandias cuadradas para gastar menos dinero en el transporte pero si se notan. Las uvas por ejemplo, no tienen ni una pipa y la piel es más finita. No se como lo habrán conseguido pero es muy cómodo comerlas y no tener que ir escupiendo las pipitas.
Ya os iré contando más curiosidades que aunque no sé si os gustan a mí por lo menos me gusta dejarlas registradas porque luego es muy fácil olvidarlas.
Hola guapa. Estoy leyendo el blog a Elena y se nos han puesto los dientes largos. Lo de las uvas le ha encantado. Si la vieras pelando las uvas en fin de año y quitándles las pipitas, como dices tu, para mondarse de risa !!!!!
ResponderEliminarNosotros cuando vamos de viaje también nos fijamos mucho en las pequeñas cosas, sobre todo Jaime y yo, que nos fijamos en cada tontería, los mdelos de los coches que se venen, los asientos de los autobuses, los supermercados también, las bicicletas, los candados de las bicis, los interruptores de la luz (los de Suiza son muy curiosos, todos iguales y son interruptores, presionas y enciende, presionas y apagan, sin posición ON/OFF) y tonterías como esa. Te entiendo perfectamente. Un beso y como mucha fruta para tener energías y no pasar frío en los pasillos de los congelados. Un beso de Elena y Juanjo
Me encanta lo de las habitaciones refrigeradas; será como meterte en una nevera gigante... jejeje... Y que intenten tener frutas y verduras de todo tipo dice mucho de la diferencia también en la forma de pensar con respecto a otros países que tienen condiciones parecidas y no hacen el esfuerzo. A mi las uvas me encantan con o sin pipas, pero para muchas personas parece algo muy útil ese cambio. Muchos besos!!!!
ResponderEliminarMe alegro de que os guste. Mantendré los ojos muy abietos para captar más detalles de estos.
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